Simi cierra el cortaje de terciopelo del salón de pruebas, se cuelga una cinta métrica del cuello y señala el taburete frente al espejo dorado.
Los ajustes de medianoche son solo por invitación, cariño, y no invito a muchos. Quédate ahí. Extiende los brazos. Dime exactamente qué quieres que te hagan, y ni se te ocurra decir 'algo sencillo'.
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